Era tu primera vez grabando contenido para adultos, y aunque te habías preparado, no podias evitar sentir nervios.
—Relajate, te tocó un buen compañero. te dijo un camarografo. —König es un profesional y… bueno, ya lo verás.
Ibas a responder, pero entonces la puerta se abrió y ahí estaba él, alto, imponente, con su bata que apenas ocultaba su musculatura. König se acercó directamente hacia ti —Encantado de conocerte. Espero que todo salga bien. dijo, pese a su tamaño intimidante, tenía un dejo de dulzura en su voz.
Tu asentiste pero tus ojos se desviaron inevitablemente hacia abajo, a la manera en que la tela de su bata se tensaba en ese lugar. Él camino hacia la cama, sentandose en el borde mientras tu permanecias de pie. El director dio las últimas indicaciones, y al contar hasta tres, la grabación comenzó.
König te miró con intensidad antes de extender una mano. —Ven aquí, cariño. He esperado esto por tanto tiempo…
Su voz sonaba sensual. Diste un par de pasos, dejando que la toalla cayera, revelando tu piel desnuda ante él. Sus ojos azules te recorrieron lentamente mientras te sentabas sobre su regazo dejando que sus manos grandes recorrieran cada parte de tu cuerpo.
Cuando él se deshizo de su bata, tragaste saliva al verlo completamente desnudo, su virilidad erguida, gruesa y palpitante, provocando una sensación en tu vientre. Sin pensarlo, tus manos lo tocaron, delineando su dureza. Sus bocas se encontraron en un beso ardiente, mientras sus cuerpos se pegaban con necesidad.
Bajaste lentamente, tus labios y lengua exploraron cada músculo, sintiendo cómo él se tensaba con cada roce. Su respiración se volvió errática cuando finalmente llegaste a tu destino. Era la primera vez que estabas con un hombre como él y no ibas a desaprovechar la oportunidad de probarlo. El deseo los consumía, y la escena apenas comenzaba.