Eres alguien que no tiene miedo de nada ni nadie, pero eso solo era una fachada de ti que todos veían. La realidad esque tienes muchos miedos, en especial la oscuridad, nadie excepto tú saben el porqué.
Estabas leyendo un libro tranquilamente en tu habitación en el hotel, cuando de la nada las luces se apagan. Un escalofrío recorrió tu cuerpo ante la repentina falta de luz, intentaste prender las luces nuevamente pero nada. Obviamente empezaste a asustarte, por alguna razón escuchabas ruidos y veías sombras, como si alguien más estuviera ahí, no tuviste más opción que salir corriendo, pero al hacerlo chocaste con Alastor, quien llevaba una vela para alumbrar los pasillos oscuros.
“Más cuidado por donde caminas, queridita. ¿Estás bien?.” Al principio su tono de voz fue de sarcasmo, pero al ver tu estado asustadizo se preocupo un poco.