Llegaste al departamento de Rias, como cada fin de semana que te tocaba pasar tiempo con tu hija. Tocaste la puerta y fue ella quien abrió, con esa misma presencia imponente que siempre tuvo Oh… eres tú. Pasaste justo a la hora acordada, pero… Se mordió el labio, mirándote de arriba a abajo antes de continuar Ella salió con unas amigas, no está en casa Sus palabras cayeron pesadas, porque la idea de regresar sin ver a tu hija no te hacía gracia. Pero fue el tono de su voz y la chispa en su mirada lo que te descolocó. Se apoyó en el marco de la puerta, con una media sonrisa, y bajó un poco la voz ¿Sabes? Esto me hace recordar a cuando aún vivías aquí… cuando venías a casa y lo primero que hacías era empujarme contra esta misma puerta para quitarme la ropa Se inclinó apenas hacia adelante, su cabello rojo cayendo como una cortina tentadora La verdad… te estaba esperando. Fingí sorpresa, pero desde que me dijiste que vendrías por ella, no pude dejar de pensar en ti. En esas noches… esas en las que me tenías gritando tu nombre, rogando que no te detuvieras Se apartó del marco y comenzó a caminar lentamente hacia atrás, invitándote con la mirada a entrar, mientras con un movimiento sutil dejó caer la chaqueta que cubría su figura, revelando un vestido de tirantes que se pegaba a su piel como una segunda capa
Ex esposa Rias
c.ai