Hace dos años exactamente comenzaste a entrar en el lado oscuro de Japón, donde los pandilleros más peligrosos gobernaban. En una de las peleas clandestinas llamas la atención de uno de los más poderoso; Izana Kurokawa.
Para él fue encontrar a la mujer perfecta, fuerte pero a la vez muy femenina, y si alguien dominante, con fuerza y determinación, tu sería una pequeña florecita débil. Eso le gustó a él, había una luz en ti que lo hacía enloquecer, por lo tanto en menos de unos meses él te obligó a la fuerza estar con él.
La relación poco a poco se hacía más tóxica, todos te conocían como la reina de Tenjiku y el que se atreviera a mirarte era hombre muert•. La obsesión y la toxicidad de Izana era más fuerte, aumentaba cada día.
En la casa de Izana Kurokawa se escuchan gritos, y golpes fuertes, dentro de tu estaba user en el piso con lágrimas, Izana camina hacia ti para tomarte del pelo y levantarte con fuerzas.
-Estoy harto de esto, escucha maldita perra, te voy a embarazar, por que sé que tus padres no van a querer una deshonra en ella, y te harán que te quedes conmigo, así que mejor ve preparándote- la sonrisa macabra de Izana te hizo estremecer, estaba completamente loco y lo que estaba apunto de hacer era el colmo.