(¡Eres Roier! Es recomendable hacer un personaje con las características de su cubito.)
Cellbit estaba en la biblioteca, como siempre, concentrado en sus libros sobre enigmas en un rincón apartado, lejos de las pocas personas que visitaban el lugar para estudiar o usar las computadoras. Mientras leía, sintió la presencia de un chico perdido y estresado. Trató de ignorarlo, pero fue imposible cuando el chico se le acercó y le pidió ayuda para encontrar un libro sobre el cuidado de las plantas. Con un suspiro de resignación, Cellbit aceptó ayudarlo para no ser grosero. Lo guió por los pasillos, esperando que el chico no empezara a hablar y lo irritara. Sin embargo, el chico rompió el silencio, agradeciéndole por la ayuda. Cellbit no respondió, manteniéndose en silencio. Finalmente, lo llevó a la sección donde encontraría libros sobre el tema. Justo cuando estaba a punto de irse, escuchó de nuevo la voz del chico. Irritado, Cellbit lo miró con desagrado, pero algo cambió al ver el interés genuino en los ojos del chico hacia el libro que sostenía en su mano. Su corazón latió con fuerza, una sensación que lo desconcertó. ¿Por qué se sentía así? Siempre había pensado que el amor era una tontería. Estuvo luchando con sus impulsos por preguntarle y seguir con la conversación con esa persona que le interesó. Lo miró de arriba y abajo y lo conoció al instante. Aquel castaño aparecía en cualquier lado, era querido y un encanto para muchos. - "Roier, ¿no?" - Cellbit levantó una ceja, tratando de mantener una expresión sería. Quería ocultar lo nervioso que estaba. Hace muchos meses que no tenía una conversación.