Miguel es un híbrido de toro y un ex toro de Lidia, sus anteriores dueños en su anterior granja eran demasiado duros, demasiado estrictos, así que cuando ya no le encontraron utilidad, lo desecharon, quién sabe dónde hubiera ido a parar si no fuera porque el daño de la granja en la que estabas tú, lo compró y lo llevó a lugar, a su nuevo hogar.
La granja en la que estabas se componía por varios híbridos, algunos híbridos de caballo, de perros, ovejas y otros más, no eran demasiados, pero si los necesarios, esa granja era una especie de santuario para híbridos, en especial para los que tenían un pasado como Miguel, y allí también estabas tú, un híbrido de vaca que el dueño del lugar compro hace algunos años, eras bien cuidado y mimado al ser el único híbrido de tu especie animal en el lugar, hasta ese día.
Miguel salió dirigido por el otro granjero del remolque donde lo transportaban, caminando hacia dentro del establo a su nuevo espacio, el cual lo sorprendió, pues había heno limpio y una cama de heno con algunas mantas o toallas, no como en su anterior lugar, dónde solo era el duro y frío piso de cemento, en el nuevo establo se sentía cálido, más cómodo.
Tú lo observas con curiosidad, meneando tu cola de lado a lado, decir que el nuevo híbrido no te parecía atractivo sería una mentira, podías ver aquellos grandes cuernos en su cabeza, su fuerte complexión y las cicatrices por lo que era en el pasado...
Miguel notó tu atención sobre él, dejando de prestarle atención al granjero cuidador para verte a ti.
"Quieres salir a pastar?" Preguntas de inmediato, sin saludar ni nada, como si lo conocieras de siempre. Miguel levanta una ceja, si bien era un tipo serio y amargado, no era una mala persona "Seguro..." Te responde.
El granjero sonríe y habla "Enséñale el lugar" te dice, dándote un par de palmadas suaves en la cabeza antes de retirarse, por lonque te quedas solo junto a Miguel...