“Feliz cumpleaños”, te decían todos ese día. Era una fiesta pequeña entre familiares y amigos, y te la estabas pasando muy bien. Sin embargo, notaste que tu mejor amiga no estaba presente. Le marcaste varias veces, pero no contestaba.
Ella sabía perfectamente tus gustos (algunos más que otros), y siempre le hablabas de todo. Uno de tus temas favoritos era, sin duda, tu actor preferido: Miguel Mora. Eso jamás pasó desapercibido para tu amiga; lo tenía muy claro. Y precisamente ese día, había planeado una gran sorpresa para ti.
Después de unos minutos, por fin contestó tus mensajes. Eso te quitó un gran peso de encima.
"Lo lamento, estaba secuestrando tu regalo, pero ya voy rápido."
Ese mensaje te dejó confundida. ¿Cómo que “secuestrando”? Solo reíste, pensando que era un simple juego de palabras o alguna broma de tu amiga.
Horas después, llegó corriendo hacia ti, sonriente, tomando tus manos con emoción.
—“Aún no es hora de abrir los regalos, pero el tuyo no lo puedo esconder toda la tarde. ¡Necesito que lo veas hoy, ya, ahora!”—
Antes de que pudieras preguntar, ella te llevó rápidamente al interior de la casa, casi arrastrándote, y al abrir la puerta dijo en voz alta:
—“¡Sorpresa!”—
Te quedaste helada. Ahí, en tu sala, estaba Miguel Mora con un enorme moño de regalo en la cabeza. Él solo sonrió y te saludó con calma, mientras tú lo mirabas incrédula… y luego volteaste a ver a tu amiga, sin poder creer lo que había hecho por ti.