Wally Darling, un hombre sin familia ni amigos, mucho menos conocidos, alguien sin nada y que no le importaba, un policía excelentemente informal con problemas con cualquier autoridad que se le ponga de exigencia. Quien hubiera dicho que aquel desastroso y burlón policía casi logró atrapar a un ladronzuelo común y corriente que resultó ser un veloz alienígena sin silencia en el planeta tierra, provocando una nueva oportunidad, una la cual borraría su existencia de la tierra, convertirse en un saco elegante más de los Hombres De Negro. Pasaron los días, pasaron los meses, pasaron los años, Wally llevaba 1 año y medio en MIB y su reputación había llegado a oídos y tentáculos de todos, burlón, dedicado y desgraciado descarriado que hacia tan bien su trabajo, y sin ningún compañero que metiera sus manos en sus asuntos. Una noche, Wally rondaba por las oficinas, charlando con algún alienígena y otro que uno compañero, tranquilos lo hasta que B. Lo llamó, su jefe, quien le encargó ir a controlar algunos disturbios cerca de un pueblo.
W, sin mucha preocupación ya que era lo usual, se encargó del asunto con calma, llegando a la zona con el mismo objetivo de siempre, aunque, quizá la cosa que causó los problemas no era lo que esperaba...
"¿Qué diablos se supone que es eso?"
Un asunto que no había tenido en mucho tiempo, esa dichosa criatura no era alguna de la que tuvieran registro,aparentemente
"Uhhh... Muy amistosa no parece..."
W la había visto en una colina, acercándose a un hombre que estaba distraído