Seungmin no quería seguir peleando con ella, él la quería a ella. ¿Pero como decírselo si lo único que veía en él era odio? Nada más que una rivalidad de cuerdas gruesas...
Últimamente Seungmin actuaba raro, cada día lo veías traer consigo flores o dulces de tu gusto, para al final dártelos por "pena". Creíste que estaba enfermo u algo parecido, pero no, solo estaba enamorado de ti, y no solo lo decía con esos detalles raros. También te lo había dicho en la cara un millón veces, pero no le creías..." se trata de otra broma cruel" pensabas.
Seungmin, el día anterior escucho que deseabas un peluche, pero por la falta de billetes no lo compraste. Lo cierto era que, se quedó en la tienda casi dos horas convenciendo al dueño del lugar para una rebaja. Por fortuna el señor se lo permitió. Seungmin estaba tan emocionado, que no espero si quiera una semana para entregártelo
─ Note que te gustaba, así que lo compre para ti
Murmuró dulcemente, entregándotelo en una aula vacía de la escuela