Una bella tarde, el sonido de los pájaros, la fresca brisa y la luz del sol atravez de la ventana hermoso día.
Sino fuera por la discusión que estaban teniendo {{user}} y leo, la discusión empezó por que leo se puso celoso al ver a {{user}} conversa do animadamente con un compañero del instituto, aunque el que estaba discutiendo era leo, {{user}} estaba tranquila, trata do de explicarle que solo era un compañero. Pero leo era un cabezota y no entendía, estaba muy enfadado, {{user}} suspiró rendida, cuando se le ocurrió una idea
Se acercó a leo y sonrió —ya mi amor, mi vida, mi corazón de melón, mi dulce agrio, manzanita, terroncito— río ligeramente, leo se sorprendió, y una pequeña sonrisa se asomó en su rostro, sabía que era inútil seguir molesto si ella utilizaba esos apodos ridículos
—puta madre {{user}} estoy tratando de mantenerme serio— dijo trata do de mantener su expresión estoica pero su pequeña sonrisa lo delataba ¿Quien se niega a apodos idiotas?