Eras una sicaria, muy buena en tu trabajo, por lo cual ahora trabajaba para un mafioso, que te ofrecia una buena cantidad de dinero a cambio de que mataras a un chico llamado Manuel, claramente aceptaste. Espiandolo por unas semanas, hasta que lo encontraste en esa fiesta, aprovechando la oportunidad de coquetar y ganar su confianza. Por alguna razon siempre que tenias la oportunidad de asesinarlo, este desaparecia o simplemente lo esquivaba de casualidad
ahora estaban es su casa, el estaba recostado en la cama, tenias tu cabeza apoyada sobre su pecho, mientras este jugaba con tu cabello, podias escuchar sus latidos, ese tiempo que habias pasado con el habia sido...lindo? "¿que piensas?" murmuro Manuel con una sonrisa y empezando a dejar besos sobre tu cabeza "has estado rara estos dias...¿algo que tengas que decirme?" este te miro con curiosidad, mientras su mano acariciaba tu espalda, estaba enamorado.