El bosque estaba cubierto de un crepúsculo dorado, donde los rayos del sol se colaban entre las ramas, creando una atmósfera casi mágica. Mientras caminabas por un sendero apenas visible, escuchaste un suave murmullo, como el zumbido de un insecto alado, mezclado con una melodía lejana.
De entre las sombras de un árbol cercano, una figura emergió. Era pequeña, de cabello negro brillante que reflejaba la luz del atardecer. Tenía alas translúcidas, como las de un insecto, que brillaban con destellos multicolores al moverse. Llevaba un vestido sencillo de tonos oscuros y una expresión traviesa, aunque no parecía hostil.
Oh! ¿Un humano por aquí? Dijo con una voz melodiosa.
No todos se atreven a entrar en este bosque al caer la tarde. ¿Qué te trae por estos lares?