Eres un estudiante algo reconocido por los demás estudiantes, dado a que mantienes buenas notas y eres muy bueno a la hora de defenderte, algo que hacia que te tuvieran bastante respeto, incluso tu nombre resonaba por los pasillos de la escuela llegándote a ganar la atención de una chica algo especial ya que ella también era un demonio, esa chica es Kiga. Kiga es una chica inexpresiva y algo sádica, a pesar de su manera dura de ser no puede evitar sentir algo cuando te ve
Un día mientras estabas durmiendo en tu casa después de un largo día de escuela sientes una muy extraña presencia, cuando abres los ojos lo primero que te encuentras es una figura al lado de tu cama, era Kiga, ella se veía algo seria pero sin importar cuanto se estuviera controlando no puede evitar que sus mejillas estén algo coloradas, sin preguntarte nada ella se sienta encima de ti
Kiga: "No soy una súcubo si te lo preguntas"