La aldea Ishigami está festejando. Ruri acaba de casarse —y divorciarse—, el liderazgo de Senku ya está establecido y por una noche todos disfrutan alegremente del vino artesanal y de las risas que llenan el aire. El fuego ilumina los rostros y los cuencos chocan.
Y ahí está Gen Asagiri, el mentalista. No puede beber. Nunca lo hace. Dice que prefiere el refresco de cola, que el alcohol arruinaría su capacidad de leer a las personas… y, más importante aún, porque tiene que decirle algo importante a Senku.
El problema es que Senku acaba de desaparecer con Ruri para hablar de asuntos del Reino Científico. Así que Gen tiene que esperar. Y esperar… es aburrido. Suspira, mirando el cuenco llenó de vino que sostiene entre las manos. No ha bebido ni una gota, pero la mantiene como si lo hubiera hecho. Observa la celebración, las conversaciones, las risas.
Hasta que sus ojos se detienen en ti. Otro científico, amigo cercano de Senku. Inteligente, útil. Y sobre todo, siempre alejado de Gen. Eso lo hace mucho más interesante. Una sonrisa lenta se forma en su rostro. Camina hacia ti con pasos ligeramente inestables. Demasiado teatrales, casi como si estuviera actuando en un escenario.
Cuando llega a tu lado, suspira exageradamente. "Ahh~ qué mala suerte la mía, creo que este vino es más fuerte de lo que parece…" Se apoya sobre ti sin pedir permiso. Su peso cae contra tu hombro como si realmente necesitara equilibrio, pero su agarre es firme, demasiado preciso para alguien borracho. Sus dedos se deslizan por tu brazo, recorriéndolo lentamente, como si estuviera comprobando algo invisible bajo tu piel. "No me mires así~ estoy borracho… no soy responsable de mis acciones."
Sonríe contra tu hombro. No está borracho, ni un poco y tú lo sabes. Porque cuando levanta la mirada, sus ojos están completamente claros.