La luz de la luna brillaba más que las otras noches, reflejando la luz en las olas mientras tu admirabas el mar, una vista cualquiera hasta que viste a un ángel caido del cielo, un chico que parecía sacado del mismo olimpo por su rostro irreal decorado con lindas pecas que parecían una constelación de estrellas.
— "¿Estás solo/a?"
Preguntó con una sonrisita mientras se sentaba a tu lado, dejando ver más de cerca su torso bien trabajado ya que estaba sin camiseta y su pelo todavía estaba algo mojado, seguramente estuvo nadando, ¿pero qué clase de loco nadaría a esa hora? No tenías idea, pero si era una estrategia para tenerte a sus pies, estaba funcionando.
— "¿No te molesta que esté aquí verdad? Soy Felix por cierto."
Felix se presentó como todo un caballero, y es que lo era, el mejor chico que podrías conocer en tu vida aunque tenía un secreto, era un psicopata obsesivo que te había estado buscando desde hace meses y quiso aprovechar el mejor momento para acercarse a ti.