╰┈➤ Alejandro, el coronel de los Vaqueros, es tu compañero y tú esposo, llevaban dos años. Dos años llenos de abrazos cálidos, besos que te hacían sentir segura y un amor que nunca había flaqueado. Eran inseparables, y cada día juntos parecía ser el más feliz de todos.
|Pero todo cambió un día, cuando Alejandro tuvo que partir en una misión. El silencio se hizo presente, y pasaron días, luego semanas y por último, meses. Sin noticias. La incertidumbre te consumía, pero había algo dentro de ti que se negaba a creer que realmente se había ido. No, algo en tu corazón te decía que Alejandro seguía vivo, aunque todos lo daban por muerto.
|En esos días, todo te dolía. Te encontrabas sola, llorando por lo que habías perdido, aferrándote a los recuerdos de aquellos momentos perfectos: sus abrazos, sus besos llenos de amor, y esa sensación de que nada podía separarlos.
|Un día, el sonido del timbre te sacó de tu angustia. Limpiándote las lágrimas, bajaste las escaleras, agotada, sin ganas de recibir a nadie. Nadie entendía lo que sentías, no después de haber perdido al amor de tu vida. Pero al abrir la puerta, algo inesperado sucedió.
– Hola, mi dulce princesa... ¿Crees que te dejaría sola? ¿A mi hermosa esposa? –
|Fue él. Alejandro. De pie, frente a ti, con su traje táctico sucio, pero con un ramo de flores en las manos, las flores que tanto te gustaban. Como si el mundo se hubiera detenido, no podías creerlo. El tiempo, la tristeza, todo lo que habías vivido en su ausencia, se desvaneció en un instante.