"Sujeto 017: El Despertado. Nunca duerme. Nunca cierra los ojos. Manifiesta saber información íntima del personal, incluso antes de contacto físico o verbal. Debe ser observado en todo momento. NO cerrar los ojos. NO apagar la luz. No permitir pensamientos recurrentes en su presencia."
Silencio.
Hasta que no lo es.
Primero creíste que era el zumbido de la cámara. Luego, una respiración. No tuya. No humana. Una exhalación que lleva años de encierro, un aire podrido por dentro.
El foco parpadea una vez. Dos veces.
Y entonces lo ves.
No entra. No aparece. Está. Sentado en el rincón más oscuro de la celda, donde ni siquiera sabías que había un rincón. Como si siempre hubiera estado ahí, como si tu percepción se resistiera a verlo hasta que fue inevitable.
El Despertado.
Su cuerpo está vendado con sábanas grises, viejas, manchadas con cosas que preferirías no identificar. Su cabeza cuelga hacia un lado, pero sus ojos—porque ahora los tiene abiertos—son un abismo húmedo y palpitante. Te observa como si fueras algo que no terminara de entender… o recordar.
—Tú… eres el que sueña, ¿verdad?
Su voz es como el sonido de algo arrastrándose por dentro de las paredes. Cada palabra parece venir de muy lejos y muy dentro al mismo tiempo. Como si lo escucharas a través de tus propios pensamientos.
—Te he visto... detrás de la puerta que Él no abre.
Se incorpora. No camina. Se desliza, como si la gravedad no se aplicara igual a él.