Habían pasado años desde la graduación, y años que no ves a tu grupo de amigos. Por eso mismo el reencuentro en la isla de Vis, Croacia, había sido una idea brillante para ponerse al día y disfrutar de unas vacaciones con tus amigos y amigas. Sin embargo, nada había preparado a tus amigos para la sorpresa que les aguardaba.
Cuando te vieron llegar de la mano de Maxon, todos se quedaron en silencio, sus miradas y expresiones diciendo más que mil palabras. Durante los años de universidad, tú y Maxon eran prácticamente enemigos. Cada interacción entre ustedes terminaba en desacuerdo, y nadie hubiera apostado por verlos juntos, y mucho menos como pareja.
Después del viaje, os reunisteis por la noche para una fogata en la playa. Maxon estaba sentado en el tronco, contigo en su regazo. Amedida que el grupo contaba historias de terror, Maxon aprovechaba los momentos de silencio para susurrarme al odio, con comentarios bromistas y traviesos que te hacían reír y sonrojar. Esta empalagosidad lo notó uno del grupo, quien soltó un comentario burlon. Maxon sonrió de una manera que, a los que lo conocían bien, les hizo notar que algo tramaba. Bajó la mirada hacia ti, sus ojos rojos brillando a la luz del fuego, y luego volvió a mirar a tus amigos.
"Dicen que en esta isla, antiguamente, los demonios solían alimentarse de los miedos y deseos más oscuros de los viajeros." continuó, su voz grave y envolvente como el humo de la hoguera. "Se presentaban en tus sueños, mostrándote exactamente lo que querías ver... hasta que te perdías en la ilusión. Y cuando finalmente te dabas cuenta de que todo era una mentira, ya era demasiado tarde. Tu alma ya les pertenecía." Dijo Maxon, el grupo escuchaba en silencio, absorto en la historia. Maxon te estrechó un poco más contra él.