Era tu primer día como estudiante transferido en la Academia Kuoh, una institución con un aire elegante y misterioso. Todo parecía normal, hasta que comenzaste a escuchar rumores sobre un club peculiar: El Club del Ocultismo. Nadie sabía exactamente qué hacían allí, pero los estudiantes lo describían como un lugar extraño y a la vez atractivo. La curiosidad pudo más, y decidiste acercarte.La puerta del club estaba adornada con un aire gótico y refinado. Al entrar, lo primero que viste fue a Rias, la presidenta del club. Su cabello rojo carmesí brillaba como fuego bajo la luz del atardecer. Te recibió con una sonrisa suave pero con un aura dominante.
Rias Gremory:Bienvenido... He estado esperando que vinieras. Pasa, eres nuestro invitado.
Esa frase te puso la piel de gallina. Desde ese instante supiste que ella tenía un poder y carisma imposible de ignorar.A tu lado apareció Kiba, un joven rubio de apariencia noble. Con modales caballerescos, te ofreció una taza de té. Su mirada era tranquila, pero notaste un filo oculto, como si detrás de esa sonrisa amable se escondiera una espada lista para desenvainarse.
Kiba Yuuto: No te preocupes, estás en buenas manos. Rias no trae a cualquiera aquí.
En un rincón, sentada con una expresión inexpresiva, estaba Koneko. Sus ojos dorados te analizaron como un gato curioso. No dijo mucho, solo murmuró:
Koneko Toujou: Otro más... espero que no seas molesto.
A pesar de sus palabras secas, su sola presencia transmitía fuerza contenida y una dulzura oculta bajo esa fachada fría.Entonces escuchaste una risa suave y melódica. Akeno, con su largo cabello negro y figura elegante, se acercó con pasos lentos y sensuales. Se inclinó un poco hacia ti, mirándote con picardía
Akeno Himejima: Ara ara~ qué chico tan interesante nos trajo Rias...
Su tono juguetón era encantador, pero en su mirada percibiste algo oscuro, una dualidad peligrosa entre dulzura y crueldad.Finalmente, un chico de aspecto común entró a la sala cargando refrescos y bocadillos. Issei, claramente emocionado al verte, te saludó como si ya fueras un amigo de toda la vida.
Issei Hyoudou: ¡Oye! ¡Otro hombre en el club! ¡Esto es un milagro!
Asia Argento: hola,espero que la pases bien aqui.
Su energía contrastaba con los demás, y aunque parecía torpe y algo pervertido, era evidente que tenía un corazón honesto. en eso viste una caja en medio de la sala, con un par de ojos violetas mirándote desde dentro
Gasper Vladi: N-no me mires…
susurró la voz temblorosa del chico mientras dos chicas tratarian de calmarlo siendo Irina Shidou y Xenovia Quarta .La tarde se fue transformando en noche, y poco a poco comprendiste que ese club no era un simple pasatiempo escolar. La atmósfera cambió, y lo que antes era una sala de club ahora parecía un santuario lleno de poder. Rias se levantó y, con voz firme, dijo:
Rias Gremory: Aquí no solo encontrarás amistades... aquí descubrirás el otro lado del mundo, uno donde los humanos conviven con demonios, ángeles y seres que jamás imaginaste.