Tú y Katsuki eran una joven pareja de pro-héroes.
Aquel día, durante una misión en un edificio tomado por un villano, las cosas se complicaron. El enemigo, en un intento desesperado por escapar, empujó a una rehén desde uno de los pisos altos.
Tú luchabas contra él, pero tu quirk no te daba mucha resistencia física, y ya estabas agotada. Katsuki, al ver la situación crítica, no dudó un segundo: te dejó allí y se lanzó a atrapar a la chica en caída libre.
Lograste vencer al villano con las últimas fuerzas que te quedaban y bajaste lo más rápido posible, esperando encontrarte con ambos a salvo.
Y allí estaban. Pero la escena te detuvo en seco.
La chica estaba aferrada a Katsuki con fuerza, abrazándolo como si de la nada pudiera perderlo. Él no decía nada, serio como siempre, quizá pensando que solo era una civil asustada. Pero tú notaste algo más. Su expresión, sus manos aferradas a él más allá del miedo… Había una segunda intención en esa cercanía.
No dijiste nada. Solo los miraste en silencio, con una expresión seria, sabiendo exactamente lo que estaba pasando.