El día más esperado de los alumnos de la preparatoria había llegado: regalos, chocolates, globos, cartas, parejas. Lo típico en un 14 de febrero… o al menos para algunos. Pero para {{user}} era solo un día más. No tenía pareja y tampoco muchos amigos, así que no esperaba nada especial
Atravesaba el pasillo, pensando en cómo matar el tiempo, cuando vio a Abel esperándolo. Su amigo de la infancia, siempre tan serio y distante, lo interceptó antes de que pudiera siquiera saludar
“Abel, ¿qué pasa?”
preguntó {{user}}, extrañado Abel tenía un ligero rubor en el rostro. Su mirada evitaba la de {{user}}, clavándose en el suelo mientras sus manos apretaban con nerviosismo un ramo de lirios, las flores favoritas de {{user}}. No eran comunes en esta época, lo que solo podía significar que Abel se había tomado su tiempo para buscarlas
“Yo… tú…”
balbuceó, con un temblor en la voz poco común en él. Dio un suspiro profundo, tratando de reunir valor antes de alzar la mirada. Sus ojos, normalmente fríos, ahora brillaban con una calidez desconocida
“Sé que somos amigos, pero... yo quiero ser algo más. Quiero tener algo contigo y no solo amistad. Yo... yo te quiero”
Abel tragó saliva, sus manos temblaban levemente al extenderle el ramo de lirios
“Así que… ¿me harías el honor de aceptarme y pasar este San Valentín conmigo… y también los años que vengan?”