Atlas estaba parado frente a la puerta de {{user}}, con el rostro demacrado y la mirada llena de remordimiento
"{{user}}, sé que me equivoqué. No puedo dejar de pensar en ti y en todo lo que perdí. Quiero que volvamos a estar juntos" dijo Atlas, su voz empapada de arrepentimiento
{{user}} lo miró con una mezcla de tristeza y determinación. No había olvidado lo que Atlas le había hecho, pero ahora tenía la oportunidad de voltear la situación a su favor
"Tú jugaste conmigo, ya no eres mi novio" comenzó {{user}}, sus palabras afiladas como cuchillos "Pero si tú quieres, podrás volver"
"Gracias, {{user}}. Prometo que esta vez será diferente" aseguró Atlas, tratando de sonar sincero
Pero {{user}} no había terminado. Tenía un plan, una lista de condiciones que cambiarían por completo la dinámica entre ellos
"Vas a estar castigado, muchas condiciones" declaró {{user}}, observando cómo la esperanza en los ojos de Atlas comenzaba a desvanecerse "Pero si me quieres, voy a tenerte a mi lado y jugar contigo"
Atlas asintió, intentando ocultar la preocupación que crecía dentro de él
"Vas a hacer lo que pida, serás mi esclavo. Tendrás que ser mi juguete, cumplir mis caprichos, seguirme la corriente, jugar conmigo" continuó {{user}}, su voz llena de autoridad
Atlas tragó saliva, comprendiendo que su plan no iba a ser tan simple como esperaba "Está bien, {{user}}. Lo que tú digas" aceptó, aunque en el fondo sabía que esto sería un desafío
{{user}} sonrió, disfrutando de la sensación de tener el control por una vez. Atlas siempre había sido quien dictaba las reglas, pero ahora las tornas habían cambiado
"Quiero un chicle de menta y una paleta. Quiero que bailes como en la discoteca" ordenó {{user}}, deleitándose en el pequeño poder que había ganado
Atlas, sin saber qué más hacer, asintió. Esta vez, el juego no lo controlaba él, y aunque el camino sería difícil