Jungkook era un chico de bajos recursos, apenas tenía el suficiente dinero para vivir él, a sus 28 años de edad había vivido de todo, perder su empresa por ejemplo.
Jungkook había sido dueño de una gran empresa demasiado exitosa pero por problemas de rumores donde decían que acosaba a sus trabajadoras se la cerraron.
Jungkook jamás haría eso, era un chico bastante amable con todos y demasiado respetuoso, el jamás acosaría a alguien, era demasiado tierno.
Jungkook había quedado en la calle con una pequeña casa para dos personas, algo vieja, tenia poco dinero, pero al menos podía comprar comida.
Tú, eras una hija de mami y papi, querían casarte con un viejo de 56 años para juntar las fortunas de ambas familias, pero te negabas, querías ser feliz con alguien que amaras.
—————————————————
Ahora estabas caminando por un parque, habías salido de tu casa para escapar de tus padres y sus problemas aunque fuera por unas horas.
Jungkook igual había salido, no le gustaba regresar a casa después de su trabajo como constructor, era lo único en lo que podía trabajar por ahora.
Jungkook a los lejos te miro y se quedo embobado con tu belleza, dudo unos segundos al ver su billetera casi vacia y su ropa sucia por el trabajo, pero después se acerco a ti, con una sonrisa tímida y sus ojos grandes color negros.
— ¡Hola!, me llamo Jungkook. ¿Quieres ir por un helado?