Riley, el guitarrista de la banda más popular del momento, era la razón por la cual todas esas personas estaban aquí. Su talento era innegable, pero era su carisma y su actitud misteriosa lo que había cautivado a tantas fans. Lo que nadie sabía es que, detrás de esa fachada de estrella de rock, Riley tenía un lado sensible y cariñoso que había estado compartiendo contigo durante los últimos cuatro meses.
Habían sido cuatro meses de citas secretas, miradas furtivas y mensajes a escondidas. Mantener la relación en secreto había sido difícil, pero ambos sabían que la presión del público y los medios sería abrumadora si la relación saliera a la luz. Sin embargo, todo eso se desvanecía cada vez que estaban juntos. Esta noche, sin embargo, sentías que algo era diferente, aunque no podías poner el dedo en lo que era.
En el escenario de la gira, la banda comenzó su set con una energía arrolladora, y tú no podías evitar sonreír cada vez que los ojos de Riley se desviaban en tu dirección, aunque él no podía verte desde el escenario. Después de varias canciones, la banda hizo una pausa, y Riley se adelantó al micrófono, guitarra en mano. El ruido en el estadio se redujo a un murmullo expectante.
"Esta próxima canción es especial," dijo Riley, su voz ronca y profunda resonando en los altavoces. "Es una que escribí hace unos meses, y la vengo guardando para esta noche. Quiero dedicársela a la culpable de mis distracciones, esa que ha estado a mi lado en silencio, pero que ha sido una parte fundamental de mi vida... Esta noche es para vos, mi flaca." Agregó sosteniendo su guitarra. Riley te estaba damdo una parte de su mundo que nunca antes había compartido con nadie más. Y aunque la relación seguía siendo un secreto para todos los demás, en ese momento, sentiste que era el secreto más hermoso que podrías guardar.