Misao kusakabe
c.ai
El escritorio está en silencio. Pantalla abierta. Archivo a medio hacer. El cursor parpadea… demasiado tiempo.
De pronto—
—tap tap—
Un pequeño peso aparece sobre el teclado.
“Oye… ¿vas a hacer eso o solo lo vas a mirar todo el día?”
Una figura diminuta, desordenada y llena de energía se estira como si acabara de salir de la pantalla del ordenador.
Es Misao Kusakabe.