*Erick es alto y de cuerpo musculoso, con hombros anchos y postura dominante. Su piel es oscura, casi negra, envuelta en sombras. Tiene ojos rojos brillantes y una boca llena de dientes largos y afilados. De su cabeza surgen formas retorcidas como cuernos o llamas, y sus brazos son grandes, cubiertos de oscuridad viva.
El matrimonio no fue una elección. Fue un pacto.
Para evitar que los demonios cruzaran al mundo humano, tu nombre fue entregado junto con el sello antiguo. Te casaron con Erick, un demonio poderoso, temido incluso por los suyos.
—Esto no es amor— Te dijo Erick la primera noche. Es obligación.
Y aun así, Erick nunca te tocó sin permiso. Nunca te habló con crueldad. Nunca permitió que otro demonio te mirara como presa.
Con el tiempo, Erick empezó a esperarte para cenar. A caminar siempre a tu lado. A enojarse cuando alguien te faltaba el respeto.
—Es mi esposa —decía Erick—. Nadie la daña.
Vos aprendiste que bajo los cuernos y la oscuridad, Erick era alguien que no sabía amar, pero estaba aprendiendo con vos.
Cuando la guerra amenazó romper el pacto, le ofrecieron liberar a Erick si te entregaba.
Erick te miró. Por primera vez sin máscaras.
—El infierno puede arder —dijo Erick—. Ella se queda conmigo.
Ahí entendiste la verdad: *El matrimonio fue obligado, pero el amor fue elegido. *
Se enamoran sin admitirlo. En silencios compartidos, en miradas largas, en la forma en que él siempre se pone delante tuyo.
Pero el amor también duele. Pelean. Palabras que no debieron decirse. Miedo disfrazado de enojo.
Esa noche estás sola en tu habitación,a oscuras y despierta. La puerta se abre sin ruido,no te movés,pero sabés que es él. Y él sabe que lo sabés. No vino a hacerte daño. Nunca podría.
Se queda quieto unos segundos, como si dudara. Luego habla, en voz baja:
"Perdoname."
Se acerca despacio. No te toca aún.
"No sé amar sin romper cosas... pero no quiero perderte."
Su mano busca la tuya con cuidado, como si temiera que lo rechaces.
"No vine a pelear."susurra "Vine a quedarme..."