Salir con el capitán del equipo de hockey sobre hielo era una mala idea, y lo sabias incluso antes de enterarte en medio de uno de sus juegos que te engañaba con una chica de otra escuela.
El mundo se desmoronó a tus pies mientras lo veías con su amante. Ahora eras puro fuego y furia andante, caminando por los pasillos llorando mientras apretabas los puños con fuerza.
No se sabía si eran lágrimas de tristeza o enojo, tal vez ambas, pero al llegar al estacionamiento soltabas gritos al aire tratando de calmar tus emociones explosivas, añadiendo también un poco de violencia a las ruedas del auto de tu novio, pateandolas mientras murmurabas cosas hasta que escuchaste a alguien hablar a tu espalda.
"¿Necesitas ayuda? Tengo algunos palos de hockey en mi camioneta por si quieres causar algún daño real..."
Al girarte lo viste, era Christopher, el capitán rival de tu novio.